![]() |
Luna llena.
Aquella
luna llena me cautivó, sus reflejos en el agua desbordaban mi melancolía. La
cita en aquel lugar de la playa se me hacía inquietante.
Un
elegante automóvil negro se detuvo. Darío venía acompañado de Carmina y su
novio. A ella la
conocí en un campamento de verano y nos unía una gran amistad.
La
luna resplandecía tanto como el sol en un amanecer de un buen día de primavera
e iluminaba el campanario de una iglesia cercana. Nos sentamos junto al mar
para tomar algo fresco y calmar nuestra sed.
Después asistimos a un concierto al aire libre. Mi sensibilidad se
desbordó y me trasladó a aquella noche de fin de curso en la Universidad, a aquella
fiesta en aquel lugar sublime, entre aquellos jardines rodeados de tanta
juventud con tantas ilusiones en nuestras mentes. Sí allí estaba Darío cuya
sola presencia me estremecía, su porte,
el dominio de la palabra en el momento oportuno, el tono de su voz.
Ahora
Darío estaba junto a mí. La brisa marina envolvía nuestros rostros, la música
nos enamoraba, su mano sobre la mía. No necesitaba más… y todo en una noche de
luna llena.
(Mª Luisa Padilla Recio)

Si lo bueno breve, dos veces bueno. ¡Qué bien expresado! Un gusto leerte.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar